Otra historia de caminos... Para entender este relato, va a ser necesario que introduzca un prólogo. Pero ese prólogo va a ser parte de la historia también, asi que no sé para que lo especifico.
Camino a la luz del baño del quinto piso
José Bernabé Gimenez del Valle trabajaba en un edificio de varios pisos. Actualmente prestaba servicios a la empresa de telecomunicaciones argentinas sociedad anónima. Desde su oficina en el primer piso, solía mirar a traves del ventanal como las gotas se deslizaban lentamente, esparciendose por cada centímetro recorrido hasta finalmente caer con un estruendo en el piso. Sí, solía hacer eso, menos laburar, que era para lo que la empresa (desde ahora llamada T.A.S.A.) le pagaba.
A José, la mayoría de las falencias en materia de infraestructura del edificio lo tenían sin cuidado. Soportaba tropezarse con los relieves que formaba la alfombra hinchada de humedad, espantar a una cierta clase de bichos negros voladores que rondaban alrededor de la cafetera, caerse de espalda al piso cuando los respaldos de las sillas se escapaban cautelosamente de sus goznes, o que las computadoras, cada tanto, se tomaran franco sin previo aviso y con los ojos en negro contemplasen la estupefacción reflejada en el rostro de Bernabé.
Pero, sin embargo, como en todo cuento existe un sin embargo, un signo que marca una anomalía en el equilibrio del desarrollo. Ese, con embargo, era el baño. Para Bernabé, debajo de la comunión, la eucaristía o la extremaunción, estaba el baño en la lista de ritos espirituales. Se podría detallar, que era el baño el núcleo de deterioro empresarial. Aquel sanitario, ubicado en el tercer piso, era, por demás, muy poco digno de un ser humano.
Bernabé no me reveló cuáles eran exactamente esos detalles característicos que poseía el baño que convertían a un vendedor de biblias en cualquier inescrupuloso vendedor de droga. Imaginemos que son realemente serias. Tan serias que hasta el mismísimo Belcebú se quejaría de cuan inhóspito es.
Era un martes a la tarde. El ascensor tardaba más de lo habitual y la humilde vejiga del susodicho no estaba para bromas. Tomó la decisión de utilizar las escaleras, aunque horribles rumores ronden alrededor de las experiencias contadas.
Ceci, por ejemplo, dio claras indicaciones de como lograr mediante una conbinacion de peldaños en la escalera, que logren limpiarte la cera del oído con un destornillador (y mi sagaz lector, interprete correctamente el vocablo "logren" que indica pluralidad de verdugos con master en otorrinolaringología). Ahora Paula; fue bien específica: aseguró que llevaba nombre quien intentó tomarla de las piernas con intenciones nefastas y tras fallar correrla hasta la planta baja. Era Cristian Espósito. Nadie nunca supo de qué manera lo había averiguado.
Sí. Tras hacer una leída rápida de sus pensamientos; ponderó vejiga sobre destornillador y piernas. Seguro de su análisis, <>, se lanzó a las estructuras de cemento reforzado con barandas de hierro.
Al apoyar un pie sobre el primer peldaño, una ráfaga de duda le ensombreció el semblante. Al segundo, se secó la frente. Ya en el tercero lo supo: era una escalera. Se manejó de la manera habitual para proceder a subirla. De esta manera llegó al quinto piso. La escalera terminaba en un pequeño vestíbulo con tres puertas. Él tomó la de la izquierda. Pudo divisar un largo pasillo angosto hecho de mamparas de acero, divididas cada metro por columnas, de manera que parecían puertas. Algunas tenían picaporte a la izquierda, otras a la derecha; también había picaportes en lugares extraños, inusitados, extravagantes. Cuando cae de bruces en el piso y su cabellos rozan un chicle pegado con mucha fuerza en el suelo de baldozas, nota que la pérdida de su equilibrio fue debida a un traspié con un picaporte.
Espero que no se ofendan, pero como buen relator, debo repetir exactamente las palabras de Ber. Él dijo "La puta; ¿Quién carajo puso un picaporte en el piso?". Perdonenmé si sonó fuerte, sigamos. Además, yo sé que fue un hombre, por lo que la frase quedaría invalidada por un grave error gramatical. O quizá sea sintáctico, bueno, nunca entendí muy bien cual es cual. No me juzguen, soy un simple relator.
Muy bien, al p
arecer, el pasillo estaba llegando a su fin. Poco a poco, el techo y las mamparas comenzaban a teñirse, a perder luminosidad, como si algo gigantezco los ensombreciera. ¡Corre! ¡Corre!, ¡Sé libre, líbrate de las penurias en las que te envuelve la empresa al privarte de derecho tan simple como un baño digno y cerca! Si tienen la oportunidad, escuchen el tercer acto del verano de la obra de las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi. O el primer acto del invierno, ambos son válidos para entender musicalmente esta situación. Ciertamente, el pasillo no era lo suficientemente largo para darle distancia cual pista de aterrizaje a que nuestro empleado pueda correr desesperadamente como lo hizo al cebarse con la música de Vivaldi que un lector se bajó y escuchó. Resultado: 8 puntos en la cabeza, unas bofetadas, la antitetánica, una caja de antibióticos recetados por el doctor Hashmap y unas horas en el hospital.
--> Al otro día.
¿A dónde llevaría ese pasillo? La pregunta que revoloteaba como la bolsa voladora en belleza americana en la cabeza del señor del Valle cuando examinaba nuevamente desde el vestíbulo, aquel pasillo suculentamente enpicaportado. Lentamente, recorría golosamente con los ojos entrecerrados los picaportes. Los había marrones, dorados, de color madera, grises, plateados, negros, azules, verdes, ocres, amarantos, argenes, cerúleos y otros más. Otra vez se internó en las profundidades del pasillo. Agachandose, caminando de costado oportunamente para esquivar picaportes que ahora, ademas de salir del piso, colgaban felices del techo o simplemente flotaban. A medida que comenzaba el fin del pasillo, la atmósfera se espesaba de tantos picaportes. Ya le era difícil ver, hasta que de pronto... se aclara todo, como mi mamá me aclara los pantalones cuando in promptu arremete con lavandina al lavarropas que pobre, no sabe reaccionar ante tal inminente ataque. Puede divisar el final, que es el pie de un precipicio en donde comienza un puente colgante hecho con troncos de cipreces que lleva hasta el otro lado, en donde se identifica, de manera muy definida a la distancia, quizá sea por su olor cutre a echo en el balde, o por su fragancia a detergente; un baño con la puerta sobre sus goznes (característica difícil de encontrar en los demas baños del edificio)
Ésto es un mingitorio o un inodoro ? Los científicos no saben.
Ansioso se arroja sobre el puente para sucumbir en sus mingitorios (sí, para aquellas personas que le decían migitorio; es miNgitorio), o percibir la dulzura del agua del lavamanos. Quizá también para llenar su oído de música al escuchar el agua correr por la cañería al dejar la canilla abierta. Avanza sobre el puente que cuelga y se mece agresivamente. De los costados caen alabardas que se clavan en los troncos dejando marcas, cicatrices mortales sobre la madera. Esquiva uno, otro le roza la oreja al caer y el último cae sobre una de las cuerdas matrices del camino volador. Comienza a perder estabilidad, él sabe que el derrumbe es cuestión de segundos. Corre con sus últimas fuerzas mientras exclama "¡¡¡¡Jumanji!!!!", ya que el recuerdo de la película le da fuerzas. Sus dedos rozan la superficie del fin del camino en movimiento. Llega por fin. Se sienta en el piso y llora de la emoción. A salvo, decide seguro ir al baño y explorarlo. Quizá nunca mas lo disfrute. Entra, todo era como lo imaginó, el echo en el balde, el detergente... los inodoros limpios. Con gran dignidad, se baja el cierre y se dispone a orinar en el lustrado, brillante, ansiado y magno mingitorio. Eso sí, antes, usa el picaporte correspondiente.
FAQ: (frecuently asked questions; preguntas frecuentemente preguntadas):
¿Está usted drogado?
No.
Dedicado a Sally, ya que surgió de una conversación con ella.
Gracias por haberlo leido, espero que sigan viniendo por acá.
18 comentarios:
:D Me gustó mucho...
se denota con claridad que lo escribiste vos... no sé porqué, serán las charlas, los años... sí, seguro son los años de conocerte.
Me gustó mucho en serio...
Quiero leerte más pronto!
Besos para vos y para Sally :)
Oi Sally e Dany os felicito x suo blog me gosto muito o cuentillo sigan asi ;) poniendo cosas q realmente valen la pena leer en la babosaaaa web :P
Muitos beijos.
Sally, se te extraña negri!!!!!
Gracias a todos por sus comentarios!!. La verdad es que está muy bueno y es completamente llegar ileso al baño del 5° es una proeza que pocos podemos darnos el lujo de reconocer.
Los quiero!
FAQ:
¿Está usted drogado?
No.
¿Lo está el autor, o lo estuvo en el momento de la escritura?
Sí...
Jajaja muuuuy esotérico, como vos ;)
Me gustó XD
Te mando un beso!
Muy bueno el cuento. No me sorprende porque ya leí cuentos tuyos y se de tu inteligencia e inventiva.
Te felicito y espero leer mas cuentos
pronto!
Lo leí viejo.
Me gusto, aunque no pueda dejar un comentario plasmado en unas cuantas lineas...Prefiero, si se da la ocacion, dartelo a vos, en "crudo" como me gusta decir.
te mando un abrazo grande Dani.
nos veremos pronto.
Atte: juan
Sally, date mas de 15 segundos para comentar, lo haces tan rápido, que se te traban los dedos. Se anudan y quedan trabadas entre las letras del teclado. Pero igual entendí lo que quisiste decir...
Muchas gracias a todos por comentar !!!
lo admito
no lo lei
era muy largo
pero vi el faq del final
y mi pregunta es.
si estuvieras drogado, habrias dicho la verdad sobre estar drogado??? es mas, habrias entendido la pregunta y respondido como se debe??
exijo una respuesta
Bravo! La ironía es muy útil para sobrellevar los bajones de la vida cotidiana y además, si querés volar...podés. Sally es muy inspiradora, doy fé.
jeje... amigoo! la verdad que me gusto mucho... me rei y me atrapo bastante... aunque hay cosas que saben Sally y vos, y que al parecer todo se trata de algun baño del laburo... ... me encanto y no me dejo seguir leyendo lo de JUMANJI, me tento mucho, y cada vez que retomaba la lectura me vlovia a reir... jajaja... me hizo acordar muchas cosas nuestras... :)
Te quiero mucho amigo!!! espero que sigas asi... y la verdad que esta muy bueno... no hace falta ni que me digas que lo escribiste vos... ;)... si te conociera... :)
Besos y muchos abrazos!!!
Pd: Un poco drogado te digo que estabas eh... jeje
Pd2: Aguante Jumanji!!!
quinto piso de la uten quizas... muy bueno el cuento el remate ese de que esta usted drogado me termino matando de risa. Me gusto que andes bien
UTN quise decir
El cuento está interesante. Muy bien relatado y con comentarios originales. Me sirvió de recreo... regreso a la informática :)
Saludos, Daiana.-
El cuento está bueno, tiene cosas delirantes que me gustan...lástima que ya no podes disfrutar mas del baño del quinto piso.
Es algo tetrico pensar que esas escaleras existieron en mi vida. y lamentablemente ese 5to piso era igual que los demás.
Si bien es un cuento un tanto raro, tengo que destacar la imaginación del autor (que se fumo todo antes de escribir.)
Esta bueno y me trae recuerdos de ese 5to piso donde no existia el hecho en el balde ni el detergente, eso solo existe en cuentos.
Una sarcastica forma de ver la cotidiana pesadumbre de un hombre simple, sublime, chispeante.
Simplemente me encantó.
Bueno, ya que insististe tanto, voy a comentar. :P
Me gusto mucho tu cuento. Tenés un gran talento, lograr que algo tan aburrido y cotidiano como el trabajo se torne fantástico es una gran hazaña.
Tendrías que mostrarle el cuento a tu jefe, a ver si hace algo para mejorar los baños.
Miki
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