Te odio, te extraño,
¿Qué tengo que hacer
si el amor no se puede ejercer?
Si quizás me arrepienta al envejecer...
Como las hojas se retuercen, ocres y arrugadas.
Marchitas y olvidadas en una vereda.
Donde el sol las haga brillar,
las llene de luz.
Como tus ojos a la mañana.
Y tus mejillas,
tan suaves como esa almohada
Que sirvió
para que reposes tu caballera.
Y también,
ennegrecido como tu pelo,
está un corazón.
Que se nubla de ansiedad y sosiego.
Y así como la tristeza
me inunda cuando te vas,
saboreo cada segundo de tus manos
Porque cuando posan sobre mí,
yo, encuentro paz.
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3 comentarios:
Me gusta che...muy bueno!
Me reencantó! ojalá que sigas escribiendo de esta manera.
Es en cierta forma original y romántica, sin ser pegajosa.
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