martes, 26 de mayo de 2009

Una hoja al sol.

Te odio, te extraño,
¿Qué tengo que hacer
si el amor no se puede ejercer?
Si quizás me arrepienta al envejecer...
Como las hojas se retuercen, ocres y arrugadas.

Marchitas y olvidadas en una vereda.
Donde el sol las haga brillar,
las llene de luz.
Como tus ojos a la mañana.

Y tus mejillas,
tan suaves como esa almohada
Que sirvió
para que reposes tu caballera.

Y también,
ennegrecido como tu pelo,
está un corazón.
Que se nubla de ansiedad y sosiego.

Y así como la tristeza
me inunda cuando te vas,
saboreo cada segundo de tus manos
Porque cuando posan sobre mí,
yo, encuentro paz.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta che...muy bueno!

Unknown dijo...

Me reencantó! ojalá que sigas escribiendo de esta manera.
Es en cierta forma original y romántica, sin ser pegajosa.

Anónimo dijo...
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